Trabajadores, empresarios y políticos condenados a entenderse por el bien de la empresa

Imagen representativa del entendimiento dentro de la empresa.

Se me antoja que, desde la perspectiva social del trabajo, la sociedad se puede dividir en tres bandos: el de los trabajadores, el de los empresarios y el de los políticos.

Los primeros, y mayoritarios en número, son los que producen y por tanto son una parte vital de la empresa; por otro lado, los empresarios son los que hacen posible que existan las empresas, se trata de personas que han optado por complicar un poco sus vidas y arriesgar una parte, más o menos significativa de su patrimonio para abordar un proyecto empresarial con el único objetivo de obtener el mayor rédito posible de su inversión y de su esfuerzo personal.

Por último, nos encontramos con los políticos. cuyo papel, en este triunvirato, es el de tomar decisiones y legislar para instrumentar las relaciones entre los empresarios y los trabajadores.

El amigo Maslow  nos explicó que todos tenemos la necesidad de cubrir ciertas necesidades: fisiológicas, seguridad, afiliación, reconocimiento, autorealización, etc y el trabajo es el camino más habitual para cubrir estas necesidades.

Nuestro sistema económico está sustentado sobre la creación de riqueza a través de la iniciativa de emprendedores que mediante la creación de proyectos empresariales, generan los puestos de trabajo necesarios para cubrir las necesidades operativas de cada empresa. Es difícil imaginar una empresa sin trabajadores y, por tanto, el trabajo es vital para su funcionamiento.

La tasa de empleo, la productividad y la renta percápita, entre otros, son indicadores que permiten medir la gestión de los políticos. Un aumento de estos indicadores se asocia a una buena gestión mientras que una disminución denosta una gestión deficiente. En este caso también parece que el trabajo cobra un protagonismo especial.

La empresa, por tanto, como protagonista de esta historia, debe ser el objetivo prioritario de trabajadores, empresarios y políticos. La guerra entre estos agentes no es más que una guerra fratricida cuyo objetivo es la autodestrucción.

Las posturas sindicales que priorizan los derechos de los trabajadores sobre la buena salud de la empresa, la de los empresarios especuladores que priorizan la maximización de los beneficios sobre la propia continuidad de la misma, y la de los políticos que priorizan las políticas de consecución de votos por encima de las políticas que beneficien la creación y mantenimiento de las empresas no suponen más que una especie de suicidio colectivo.

Mientras el único camino posible para la consecución de las metas que nos propone Maslow sea el trabajo, no cabe ninguna propuesta encaminada a perjudicar a la empresa y, por tanto, sindicatos, empresarios y políticos deberían ser condenados por sentencia firme a entenderse y a respetar, por encima de todo, al bienestar de la empresa.

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Comentarios

Dejando al margen que no estoy del todo de acuerdo con la teoría de Maslow en su jerarquía de necesidades, si quisiera expresar que la "guerra" entre trabajadores y empresarios, a pesar de que debieran entenderse por el bien de ambos, esto es algo que no sucederá jamás en la mayoría de las ocasiones, por muchos motivos que tiene una historia de antaño que sería muy largo de contar pero vamos opino que es casi una quimera.
Por otro lado los políticos que legislan no están obligados a entenderse con nadie, es decir, no cabe este bando en la relación de los otros dos. Son miembros acaso de una empresa? Existe una legislación para cuando no hacen bien su trabajo para que tengan una amonestación o despido? Y no hablo de corrupción, sencillamente ya que se supone que ellos realizan un trabajo que afecta tanto a empresarios como a trabajadores, además de a otros tantos sectores, donde está el control de ese trabajo tan importante? No pretenderán convencerme que los votos son su triunfo o su castigo? En mi opinión los proyectos de ley de nuestros políticos deben tener la participación y voto de magistrados apartidistas o bien del Poder Judicial siempre que este no estuviese ligado al Gobierno del Estado y como precisamente este Poder está absolutamente dirigido por políticos NO existe justicia real, ni básica, ni segura, ni social, ni moral y muchísimo menos al buen servicio de la ciudadanía.
En definitiva todo es una cuestión de justicia, hasta las necesidades mas básicas de la jerarquía de Maslow, pero de "justicia auténtica".
Y ahora nos podemos preguntar lo mismo que con los políticos, quien controla que los magistrados hagan bien su trabajo? Pero mejor vamos paso a paso, no querremos resolver el mundo de golpe no?

Hola Mavi.

En primer lugar quiero agradecerte tu comentario. No obstante, estarás conmigo en que la misión de los políticos es la de legislar, y una relación tan importante y necesaria como la que se produce entre empresarios y trabajadores no puede quedar al margen de una regulación. Por tanto, y con independencia de que las leyes son siempre mejorables, no podemos sacar a los "legisladores" del triunvirato.

Insisto, gracias por tu comentario y por tus aportaciones.

 

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